jueves, 27 de junio de 2013

Reportaje - La realidad del conflicto armado en Colombia

Reportaje

La realidad del conflicto armado en Colombia

En los últimos 40 años, Colombia vive un flagelo que lo ha condicionado de la paz y ha afectado a muchas personas. Este flagelo por así decirlo, es el conflicto armado que ha destruido, arrasado y generado tantas muertes y causado guerras que han tenido sufriendo a tantas y tantas personas que ahora simplemente ven a sus pariente, hijos y conocidos en un cementerio o incluso algunos, sin saber cómo, no saben donde están sus allegados porque se encuentran desaparecidos.

Este conflicto no se ve solo en los miles de muertos o guerras que este ha causado, sino que también se refleja en sus cifras puesto que en los últimos 40 años 39 mil colombianos fueron víctimas de secuestro, una cifra que no es ajena para un país que desde hace mucho tiempo vive el flagelo de las armas.

En una recopilación y depuración de más de un millón 300 mil datos, que recoge nombres, cifras e información entre 1970 y 2010, llevó a la firma Cifras y Conceptos a tener en cuenta, por primera vez en la historia de Colombia, el primer gran informe sobre el delito del secuestro.

La investigación liderada por César Caballero, director de la firma, y apoyada por el Centro de Memoria Histórica, arrojo como dato principal que en 40 años fueron secuestradas en el país 39.058 personas de todas las condiciones, géneros y estratos sociales.

Pero más allá de las personas  secuestradas, hay un dato que inquieta mucho, el cual es que solo existen 3.144 sentencias condenatorias por estos delitos, lo que implica un impunidad del 92 por ciento, revelando además que en total han sido capturadas tan solo 7.812 personas implicadas en estos plagios y solo 40 de ellas son autores intelectuales.

Esta información analizada por Cifras y Conceptos, recopilada con nombres y denuncias en la Fiscalía General de la Nación, la Policía, el Ministerio de Defensa y los informes de prensa a nivel nacional establece que 301 personas fueron secuestradas más de una vez y un antioqueño fue plagiado cinco veces. En todas tuvo que pagar por su liberación.

En el total de víctimas que se vieron afectadas por estos plagios, el 78 por ciento son hombres y el 22 por ciento son mujeres, el porcentaje más elevado de promedio de edad, fue entre 18 y 65 años, con un porcentaje del 79 por ciento. Revelando además que el 15 por ciento de las víctimas eran menores de edad.

Así mismo la duración en cautiverio alcanzó el nivel más alto (59 por ciento), con un promedio de entre 1 y 30 días privados de la libertad. Un 9 por ciento de las víctimas duró más de un año en cautiverio y en condiciones infrahumanas; en este grupo se cuentan los 400 integrantes de la Fuerza Pública que fueron secuestrados en las diferentes tomas guerrilleras entre 1997 y 1999. Diez de ellos permanecieron 14 años privados de la libertad.

Zonas Afectadas
En estos 40 años, que fueron guía para la medición del imforme, el secuestro golpeó a 1.006 municipios de los 1.102 que tiene el país. Siendo los departamentos de Antioquia, Valle, Cesar y la ciudad de Bogotá quienes registraron el mayor impacto. En estas cuatro zonas se concentro el 40 por ciento del delito.

Mostrando que en el 2002 se daría un incremento impresionante en los plagios, con cerca de 3 mil, el cual fue el más alto, luego cae considerablemente en el 2004 con menos de 500 secuestros. Sin embargo, en el 2008 el índice vuelve a elevarse a más de mil plagios. En la página del Ministerio de Defensa están registrados solo 437 hechos en ese año.  Según el análisis de los investigadores, estas cifras evidencian un desgaste de la Política de Seguridad Democrática para ese momento. Y muchos se preguntaran ¿los autores de estos crimines quiénes son? Precisamente las Farc tiene el mayor porcentaje, que es el del 35 por ciento seguidos del ELN con un 30 por ciento. Pero más allá de esas cifras hay otras que llaman la atención, y es que precisamente el 20 por ciento de autoría son parte de las redes criminales (bacrim y organizaciones delincuenciales organizadas), con numerosos casos de violencia contra las mujeres víctimas. Los secuestradores actuaron en un 79 por ciento de los casos contra personas específicas. Esto quiere decir que hicieron un plan previo de seguimiento e inteligencia para cometer el delito. Otro 16 por ciento de personas fue víctima en medio de retenes ilegales y el 5 por ciento fue plagiado en medio de una emboscada.

10 mil casos en el Limbo
De los 39.058 secuestrados, 28.592 se pudo como terminaron. De este número, el 60 por ciento de las victimas pago por su liberación. Otro 20 por ciento (5.718) fue rescatado, y 2.287 personas fueron asesinadas en cautiverio.
Pero a pesar de esto, 571 víctimas (el 2 por ciento) logro fugarse. El estudio además hace referencia que la cifra más dramática de este ítem de los casos que quedaron en el limbo fue de 10.466 personas, de las cuales aun no se conoce su paradero o la suerte que corrieron.

Antioquia Azotada
Tres departamentos y una ciudad concentran el 40 por ciento de la totalidad de los secuestros en el país. Antioquia, el departamento más afectado por estos secuestros dobla en cifras al Valle del Cauca, el segundo departamento más azotado por este delito.  Los municipios de Cocorná, San Luis y Medellín sufrieron el mayor impacto, pero el total de víctimas del departamento fue de 6.898 plagios. En el Valle se registraron 2.693 plagios, en Cesar 2.612 y en Bogotá 2.577 siendo la ciudad más afectada por el delito, con una cifra que dobla los secuestros registrados en otras capitales.

Millonarias extorsiones
De los diversos secuestros que se dieron, la estadística arrojo que el 60 por ciento de las personas que pagaron por su liberación 9.764 tuvieron que cancelar extorsiones de entre mil y 5 mil millones de pesos. Y un 6 por ciento (2.343 victimas), pago más de 5 mil millones de pesos.
El informe además arrojo que un 28 por ciento de plagiados tuvo que pagar entre 100 y 500 millones, y 3.515 (9 por ciento), pagó menos de 20 millones de pesos. Cabe destacar que en este grupo de victimas hay personas de estrado dos.

Política en la mira
Este informe incluso da a saber que el Partido Liberal ha sido el más afectado por el secuestro de varios de sus políticos, con el 51 por ciento de los casos, con un total de 938 casos
En los 40 años que sirvieron de referencia para el estudio fueron privados de la libertad 389 concejales, 358 alcaldes, 75 congresistas, 66 diputados y 50 personeros.
Los movimientos de izquierda sufrieron el plagio de 37 de sus integrantes.

Estrategias para cometer el delito
El informe llamado, “Una verdad secuestrada: cuarenta años de estadísticas de secuestro 1970-2010”, identifica estrategias de ‘deshumanización’ que los victimarios emplearon en gran parte de los casos para cometer dicho delito.

Según este análisis, que tiene documentadas cada una de las historias, en el 45 por ciento de los casos de los secuestrados emplearon armas de fuego para intimidar a sus víctimas y algunos fueron agredidos con estas. Así mismo, un 17 por ciento de las víctimas sufrió golpes y violaciones (incluidos muchos casos de violencia sexual contra las mujeres por parte de los perpetradores). La mayoría de estos hechos fueron cometidos por integrantes de redes criminales.

El grupo de sicólogos que participó en el estudio evidenció que en un 8 por ciento de los casos hubo “pérdida de una parte del principio de realidad”, a través del ocultamiento de la situación real. Esto quiere decir que durante el cautiverio engañaban a las víctimas con informaciones que no eran ciertas y que creaban falsas expectativas.

En este porcentaje hay documentados casos en los que los plagiarios (especialmente de las Farc), citaban a algún familiar del secuestrado para hacer una supuesta liberación, pero una vez recibían el pago, lo mantenían en cautiverio y en repetidos hechos, dejaban al familiar también privado de la libertad.

El 4 por ciento de las víctimas tuvo que presenciar el asesinato de otro secuestrado. El informe lo referencia como “pérdida del sentido social o común”. Estas acciones fueron tan traumáticas para los sobrevivientes, que solo se pudieron documentar a través de las decisiones judiciales y los informes de prensa.

Esta actuación criminal era ejercida por los victimarios como medio de presión para el pago de la extorsión o el sometimiento del secuestrado. En su mayoría fue ejecutada por los guerrilleros de las Farc.

La investigación también concluye que en el 3 por ciento de las víctimas se mantuvo la esperanza de la libertad, pero siempre con frustradas liberaciones, que de por sí los secuestradores sabían que eran un engaño para mantener con vida a los cautivos.

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