CON EL FÚTBOL SIEMBRAN NUEVAS ESPERANZAS
La Fundación Deportiva ‘Semilleros Nueva Esperanza’, al frente de la cual está Jhon
Jairo Fonseca, y gracias al fútbol, rescata a los menores de las manos de la
delincuencia y les ayuda a tener un proyecto de vida. Historia DH RADIO.
Jhon Jairo Fonseca,
entrenador de la Fundación Deportiva ‘Semilleros Nueva Esperanza’,
junto a algunos pequeños deportistas.
junto a algunos pequeños deportistas.
CRISTIAN ORDÓÑEZ
Especial para Diario del Huila
“Mi gran satisfacción es trabajar por lo niños”. Así lo expresa Jhon Jairo Fonseca, un hombre de 40 años, entrenador de la Fundación Deportiva ‘Semilleros Nueva Esperanza’ del barrio Luis Carlos Galán de la Comuna 9 de Neiva.
Luchador y emprendedor, como se define, esta persona se ha ganado el aprecio y el cariño de sus estudiantes trabajando insistentemente, buscándoles alternativas a la que ellos tienen, a la que ellos viven en sus barrios que son, tal vez, algunos de los más marginados y donde la escasez de recursos se nota, alejándolos, como él lo dice, de situaciones negativas como la delincuencia y la drogadicción.
Especial para Diario del Huila
“Mi gran satisfacción es trabajar por lo niños”. Así lo expresa Jhon Jairo Fonseca, un hombre de 40 años, entrenador de la Fundación Deportiva ‘Semilleros Nueva Esperanza’ del barrio Luis Carlos Galán de la Comuna 9 de Neiva.
Luchador y emprendedor, como se define, esta persona se ha ganado el aprecio y el cariño de sus estudiantes trabajando insistentemente, buscándoles alternativas a la que ellos tienen, a la que ellos viven en sus barrios que son, tal vez, algunos de los más marginados y donde la escasez de recursos se nota, alejándolos, como él lo dice, de situaciones negativas como la delincuencia y la drogadicción.
Los pequeños tienen la esperanza en lograr ser
excelentes futbolistas en algunos años.
Por eso Jhon Jairo, además
de ser un ejemplo para los pequeños que él con mucho cariño entrena, es una
opción para ellos que por la situación de su familia no tienen cómo ni dónde
jugar. Este espacio es una buena solución para aquellas madres cabeza de hogar
que quieren ver a sus hijos empleando bien su tiempo libre en una actividad que
para estos chiquillos es un juego, una pasión.
Estos chicos cada semana entrenan en esta ‘academia deportiva’ y expresan que quieren ser deportistas profesionales “yo quiero ser cuando grande un futbolista, quiero darle a mi mamá una mejor vida y pues si no puedo ser futbolista quisiera ser un profesor”, comenta Víctor, un niño de 9 años que vive en el barrio Luis Carlos Galán.
Jhon Jairo o ‘Kalimán’, como le dicen sus ‘alumnos’, se ha ocupado desde hace 14 años en barrios de pocos recursos como Villa Colombia, Villa Magdalena, de organizar campeonatos en estos entornos donde la situación es difícil, ejerciendo un oficio que para él es gratificante y satisfactorio, sabiendo que les está dando una gran enseñanza. En estos últimos 5 años, gracias a esta fundación deportiva espera que sus aprendices tengan un mejor futuro alejados de toda circunstancia negativa que se les cruce en el camino.
Además, este hombre no había pensado encontrarse en una función como la que está desempeñando, él soñaba con ser un administrador de empresas o un profesional en negocios internacionales pero aún así, ama esta ocupación y dice que para todos los que están en una tarea de este modo, lo único y lo más importante es que les nazca y que disfruten haciéndolo.
“Este trabajo lo hago de corazón, le nace a uno, no es tanto por lo que te ganes, sino que es gratificante lo que uno vive en el trabajo diario con los niños, eso es lo más importante”, afirma Jhon Jairo.
Estos chicos cada semana entrenan en esta ‘academia deportiva’ y expresan que quieren ser deportistas profesionales “yo quiero ser cuando grande un futbolista, quiero darle a mi mamá una mejor vida y pues si no puedo ser futbolista quisiera ser un profesor”, comenta Víctor, un niño de 9 años que vive en el barrio Luis Carlos Galán.
Jhon Jairo o ‘Kalimán’, como le dicen sus ‘alumnos’, se ha ocupado desde hace 14 años en barrios de pocos recursos como Villa Colombia, Villa Magdalena, de organizar campeonatos en estos entornos donde la situación es difícil, ejerciendo un oficio que para él es gratificante y satisfactorio, sabiendo que les está dando una gran enseñanza. En estos últimos 5 años, gracias a esta fundación deportiva espera que sus aprendices tengan un mejor futuro alejados de toda circunstancia negativa que se les cruce en el camino.
Además, este hombre no había pensado encontrarse en una función como la que está desempeñando, él soñaba con ser un administrador de empresas o un profesional en negocios internacionales pero aún así, ama esta ocupación y dice que para todos los que están en una tarea de este modo, lo único y lo más importante es que les nazca y que disfruten haciéndolo.
“Este trabajo lo hago de corazón, le nace a uno, no es tanto por lo que te ganes, sino que es gratificante lo que uno vive en el trabajo diario con los niños, eso es lo más importante”, afirma Jhon Jairo.
Los pequeños se las ingenian para entrenar en un
lote que sirve de cancha.
Formar seres humanos
Pero así como estos pequeños le tienen
admiración, él espera que ellos se conviertan en personas de bien y puedan
estudiar sin problemas a pesar de las dificultades económicas que tienen.
“Los veo en un futuro como personas grandes, porque la mayoría no son aptos para ser deportistas profesionales, aquí lo importante es integrarse para aprender a compartir, eso es lo más importante, compartir y aprender cosas en la vida diferentes a la que viven sus familias y si tienen la oportunidad, pues que estudien, que eso los sacará de la pobreza”, comenta ‘Kalimán’ a DH RADIO.
Incluso, dice que estos niños lo ven como algo más que su entrenador. “Yo siento que estos niños me ven como un padre, me ven como una persona que los guía, acá por lo menos se trabaja, formando con amistad, eso es lo más importante, porque muchos no tienen o no viven con sus padres y ellos me ven de ese modo”, agrega.
Y claro para sus estudiantes el cariño por su profesor o entrenador deportivo es mutuo “me gusta cómo nos entrena ‘Kalimán’ porque además de enseñarnos como ser futbolistas, nos enseña valores, nos enseña a jugar limpio, a que debemos ser personas de bien”, comenta Jesús, un pequeño de 9 años.
Así mismo, Jhon Jairo dice que la motivación es uno de los motores más importantes que se le puede dar a un niño, es una buena alternativa para que los pequeños hagan las cosas con más impulso y dedicación.
Expresa que no quiere ver a estos niños en malos pasos, quiere verlos como buenas personas, pues “la vida mía no fue fácil, me tocó rebuscarme, conseguir cosas por mi propio medio, por eso yo lo único que quiero es que estos niños sean personas capaces de superarse y seguir adelante”.
“Los veo en un futuro como personas grandes, porque la mayoría no son aptos para ser deportistas profesionales, aquí lo importante es integrarse para aprender a compartir, eso es lo más importante, compartir y aprender cosas en la vida diferentes a la que viven sus familias y si tienen la oportunidad, pues que estudien, que eso los sacará de la pobreza”, comenta ‘Kalimán’ a DH RADIO.
Incluso, dice que estos niños lo ven como algo más que su entrenador. “Yo siento que estos niños me ven como un padre, me ven como una persona que los guía, acá por lo menos se trabaja, formando con amistad, eso es lo más importante, porque muchos no tienen o no viven con sus padres y ellos me ven de ese modo”, agrega.
Y claro para sus estudiantes el cariño por su profesor o entrenador deportivo es mutuo “me gusta cómo nos entrena ‘Kalimán’ porque además de enseñarnos como ser futbolistas, nos enseña valores, nos enseña a jugar limpio, a que debemos ser personas de bien”, comenta Jesús, un pequeño de 9 años.
Así mismo, Jhon Jairo dice que la motivación es uno de los motores más importantes que se le puede dar a un niño, es una buena alternativa para que los pequeños hagan las cosas con más impulso y dedicación.
Expresa que no quiere ver a estos niños en malos pasos, quiere verlos como buenas personas, pues “la vida mía no fue fácil, me tocó rebuscarme, conseguir cosas por mi propio medio, por eso yo lo único que quiero es que estos niños sean personas capaces de superarse y seguir adelante”.
Antes de iniciar los
entrenamientos siempre hay una charla técnica.
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